Inteligencia
Había una vez, un campo cerca del río. En ese lugar, vivían tres cabritos, un cabrito grande, un cabrito mediano y un pequeño. Comían el pasto del campo y bebían del agua del río. El pasto del campo no era muy bueno. Ellos querían más. Cada día ellos miraban, a través del río, el campo que estaba al otro lado. Estaba lleno de un pasto jugoso y alto, con el que soñaban comer.
Desafortunadamente, el campo que tenía el pasto bueno, estaba al otro lado del río y la única forma de llegar a éste, era por un puente de madera. Por debajo del puente, había un trol grande y hambriento que se quería comer a los cabritos. Ellos le tenían mucho miedo y no se atrevían a pasar por el puente de madera, por eso, se quedaron en su propio campo, comiendo el pasto duro y enflaqueciendo día tras día.

Un día, el cabrito pequeño se sentó mirando al otro lado del río, al pasto verde y alto. Estaba triste porque lo único que tenía para comer era el duro pasto de su lado del río. Pensó en el campo. Pensó en el puente y pensó en el trol. Luego, se le ocurrió una idea. Llamó a sus hermanos y les dijo lo que quería hacer. A la mañana siguiente, el cabrito más pequeño, comenzó a cruzar por el puente de madera.
El trol grande y hambriento gritó: -¿Quién es ese que está trotando sobre mi puente?. El cabrito más pequeño respondió: -Soy yo, el cabrito bronco más pequeño. El trol gritó: -Voy a comerte. -¡Uyy! ¡No hagas eso! -exclamó el cabrito más pequeño-. Soy pequeño y delgado. No sería una buena cena. Entonces, el trol se quedó por debajo del puente y el cabrito más pequeño, cruzó el puente y se pasó al campo que estaba lleno del sabroso pasto, de donde comió todo lo que quería.
Por la tarde, el cabrito mediano, comenzó a caminar para cruzar el puente. El trol, grande y hambriento, empezó a montarse por el puente y gritó: -¿Quién es ese que está trotando sobre mi puente?. El cabrito mediana respondió: -Soy yo, el cabrito bronco mediano. El troll gritó: -¡Voy a comerte! -¡Oh, no hagas eso! -dijo el cabrito mediano-. No soy muy gordo y no sería una buena cena. Espera a mi hermano. Él es más grande y más gordo que yo. Entonces, el trol se quedó por debajo del puente y el cabrito mediano, cruzó hacia el campo que estaba lleno del sabroso pasto, de donde comió todo lo que quería. Por la noche, el cabrito más grande, comenzó a caminar por el puente.
El trol grande y hambriento, comenzó a treparse al puente y gritó: -¿Quién es ese que está trotando sobre mi puente?. El cabrito más grande respondió: -Soy yo, el cabrito bronco más grande. El trol saltó al puente y gritó: -¡Voy a comerte! El cabrito más grande rumió: -¡Qué va! ¡No vas a comerme!
Corrió hacia el troll y lo empujó con sus cuernos fuera del puente. ¡El trol se cayó al fondo del río! Estaba avergonzado, se escapó y nadie le volvió a ver. Los tres cabritos broncas se quedaron en el campo que tenía el pasto sabroso y vivieron felices para siempre, engordándose día tras día.
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