Solo puedo confirmar que el sueño de Walter Elias Disney de ser capaz de sumergirte por completo en el mundo que empezó a crear hace más de cincuenta años es un completo éxito. Enclavado en la ciudad francesa de Marne-la-Valleé, a unos treinta kilómetros de Paris y con un cielo gris que cubre el mundo mágico que los imagenieers desarrollan.
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La forma más sencilla de llegar es a través de la línea A del RER (cercanías) desde Chatelet, estación a la que se llega desde el aeropuerto de Charles de Gaulle o de Orly indistintamente. Una vez en Disneyland y nada más abandonar el tren vemos a mano izquierda el Village, una especie de centro comercial ligeramente tematizado con estética Disney y Holliwood a partes iguales, ideal para aquellos que se alojan en los hoteles que Disney pone a disposición del visitante.
Tuve la oportunidad de visitar los dos parques temáticos con que cuenta Paris: Disneyland Park y Walt Disney Studios.
DISNEYLAND PARK
Nada más acceder, una vez pasado el control de mochilas y bolsos, accedemos a Main Street, donde nos empezamos a quedar boquiabiertos y donde nos empieza a embriagar el ambiente Disney por los cuatros costados. Es el parque más grande y donde más actuaciones y shows se pueden disfrutar. Dentro de las atracciones recomendadas, aunque recomiendo probar todas si las colas lo permiten, me decanto por:
- Its a small World: un tranquilo paseo en barca por el mundo donde una animada cancioncilla nos acompaña por todo el viaje
- Big Thunder Mountain
- Indiana Jones y el templo maldito
- Space Mountain Mission Two: una montaña rusa donde se simula un viaje por el espacio mientras vas dejando atrás planetas y estrellas a la velocidad de la luz
- Phantom Manor: una fantasmagórica mansión llena de espectros
Pero el parque nos ofrece entretenimiento más allá de las atracciones puras y duras, con varios desfiles durante todo el día y la aparición de personajes Disney para poder fotografiarse con ellos. Me llamó la atención la cantidad de niños vestidos de sus personajes favoritos como Buzz Lightyear, Bella durmiente o Cenicienta que corrían como locos detrás de los personajes con su libreta para capturar todas las firmas posibles.
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No se puede dejar pasar el fin de fiesta con un desfile de luz y color por Main Street, así como los fuegos artificiales con el castillo de la Bella durmiente de fondo.
WALT DISNEY STUDIOS
El segundo parque es más pequeño y está más enfocado al Disney actual, con gran cantidad de guiños y atracciones hacia los nuevos clásicos de Pixar como Toy Story, Cars o Buscando a Nemo.
Nada más llegar me monté en un Slinky gigante pero las emociones fuertes llegar con RC Racer, una pista en forma de U donde nos montamos en el coche de Radio Control que ayudó a Buzz y a Woody en Toy Story a llegar con Andy. Dejando atrás el universo Pixar probamos la Tower of Terror, un hotel de los años cincuenta que sufrió una maldición y está en manos de fantasmas y desde donde puedes disfrutar de una vista espectacular del parque antes de caer a plomo.
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En este parque el show que no se puede dejar pasar es el que presentan un grupo de especialistas en Motors…Action!, donde podemos ver varias espectaculares persecuciones con saltos y explosiones realizadas por profesionales.
CONSEJOS
Un punto importante a tener en cuenta es la existencia del Fast Pass, que nos permite realizar una reserva para una atracción y no tener que aguantar las interminables colas. Otra cosa a tener en cuenta es la climatología de Paris, ya que a pesar de haber viajado en julio, el frío hacía acto de presencia al caer la tarde.
En cuanto a la comida, la comida rápida es la estrella, ya que podemos conseguir hamburguesa, patatas y refresco por unos 13 euros, aunque no hay problema para entrar al parque con comida de casa.