Realidad
Ayer, mientras veía uno de estos programas que se han puesto tan de moda en televisión donde muestran las penas de la gente de a pie, recordé con tristeza una historia vivida el pasado viernes. Que te hace dar cuenta de lo afortunado que llegamos a ser, sin darnos cuenta la mayoría de las veces.
En ella una joven taxista contaba la historia de como debido al pésimo panorama laboral que asola el país se vio obligada a trabajar por las noches en el duro negocio del taxi. Y es que trabajar en este sector en este horario no es nada sencillo, todos sabemos las almas en pena que vagan por nuestras calles, muchas veces nosotros incluidos en ese saco de elementos anteriormente conocidos como personas.
Pero no tenía más remedio, ya que un joven llamado Alberto, que sin saber mucho de la profesión de su madre, le esperaba cada noche. Y las facturas, y la hipoteca.
Una dura realidad, a la que muchas veces no nos enfrentamos, o dejamos resbalar como si no fuese con nosotros pero, por más que no queramos prestarle atención, está presente. Muy presente.
WHERE AVAILABLE